Las Dos Voces de las Escrituras

Hace algunos años atrás, escribí un artículo titulado los Dos dioses de la Biblia. Encontré algunos académicos que habían notado la misma dicotomía. No obstante, no me sorprendió encontrar la observación en otros estudiosos, porque cuando la religión no ha nublado el razonamiento y la lógica, se puede ver claramente. Esta dicotomía emerge de doctrinas o interpretaciones humanas y no de la realidad espiritual de Dios que es UNO.

Esta existencia espiritual quedó definida en el llamado a escuchar la Voz de Dios en el libro del Deuteronomio.  “Shema (Shemá) Yisrael, (isreal) Adonai (Adonai) Eloheinu, (Elohenu) Adonai Echad (ejad)” o “Oye, Israel: Yahvé nuestro Dios, Yahvé Uno es.” Para mí, una de las afirmaciones espirituales más hermosas de las Escrituras. Sin embargo, con el correr de los tiempos a Dios se lo concibió como tres y no uno. Doctrina, que emerge con concepciones de Tertuliano.

La formulación como “una sustancia, tres personas” no vienen del texto y de la afirmación original hebrea, sino de una etapa posterior donde se usaron conceptos filosóficos para entender al Dios de los hebreos con la interpretación del cristianismo emergente. A través de ese proceso se sistematizó la teología, transformando en una imagen mental filosófica y humana lo que provenía de una realidad espiritual. Hecho que hizo cambiar el entendimiento original espiritual.

Este es un ejemplo clarísimo de tratar de explicar un tema y una realidad espiritual con la mente humana. Todo lo que sabemos del mundo espiritual es borroso. Es como ver una silueta a la distancia en un día de niebla.

La filosofía es un proceso mental humano, no espiritual. Y con este proceso humano, que no puede comprender por esos medios lo espiritual, se solidificó lo que se cree o interpreta de la ciencia espiritual. Desde el inicio es un proceso incoherente, porque se intenta comprender lo espiritual con la mente material, desde afuera, y no desde el espíritu, que brota de adentro.

Las Escrituras son un conglomerado de voces que la organización de la teología, unos 200 años después de la muerte de Jesús, puso a todas bajo el rótulo de la Palabra de Dios. Sin hacer distinción alguna entre la incoherencia humana escrita y la coherencia de las declaraciones de Dios, que existen en esos libros. El haber estampado las voces con ese rótulo como un sello divino creo un efecto consecuencial. 

En primer lugar, se perdió el discernimiento. Al no distinguir entre voces, el lector dejó de cuestionar y asumió que todo tenía el mismo origen. Se anuló así la capacidad de separar el trigo de la cizaña.

En segundo lugar, surgió la confusión doctrinal. Declaraciones que no son coherentes entre sí comenzaron a armonizarse a la fuerza, dando lugar a sistemas complejos que intentan sostener lo que en su origen no fue dicho de una misma fuente. Como consecuencia, la autoridad fue mal asignada. Lo que es humano recibió autoridad divina, y lo que verdaderamente proviene de Dios quedó mezclado y diluido entre múltiples voces humanas. Cumpliendo así las palabras de Jesús: “Anulan la Voz de Dios por sus creencias humanas.”

Esto generó también una dependencia de intérpretes. La dificultad para comprender llevó a que las personas ya no buscaran entender por sí mismas, sino que dependieran de otros para que les explicaran lo que debían creer.

De esta manera, la Voz fue sustituida por el sistema. En lugar de escuchar a Dios, se comenzó a seguir doctrinas, repitiendo interpretaciones como si fueran la verdad espiritual misma.

Esto de la doctrina en materia religiosa es todo un tema. En la religión moderna la doctrina tiene el mismo peso que la tradición. La tradición en el antiguo Israel era el ritual de los sacrificios y holocaustos mas todo lo relacionado con este sistema religioso. Después de la muerte de Jesús el mensaje al contacto con la filosofía griega y la latina, que es cuando se desarrolla el sistema religioso que todavía hasta el día de hoy se mantiene, aparece la doctrina ocupando el lugar central del ritual en las épocas antiguas y anulando de nuevo la Voz de Dios que nos había advertido de escuchar su Voz.

Lo que pasó es que el rótulo desde el Génesis al Apocalipsis como Palabra de Dios le cerró, al Espíritu, la puerta del pensar, de cuestionar y de investigar por sí mismo de manera espiritual y usando la razón y la lógica al lector.

Por ejemplo, Tertuliano, Lucas, el escritor de los hebreos, Pablo ninguno de ellos tuvo miedo de pensar, de tratar de entender y de comprobar si lo que recibían era correcto o cierto para ellos. Tertuliano no estaba condicionado a pensar por una doctrina que lo limitaba. Lo hacía libremente. Es por eso que llegó a la interpretación de la sustancia y las personas de Dios. Es lo que concibió. Es como él lo entendía. El problema surgió cuando algunos hombres sellaron su interpretación o punto de vista como verdad de Dios. Y si es Verdad de Dios, no hay que buscar más. Se cerró la puerta definitivamente a nuestro ser interior a hacer preguntas y a practicar el pensamiento crítico respetuoso.

No es malo interpretar o tener puntos de vista diferentes sobre un tema. Es saludable. Porque de ese pensar múltiple podríamos encontrar la solución o la verdad. Lo problemático es no aclarar que es una posible interpretación entre otras.

En el ámbito espiritual, también, hay hechos. Lo que ocurre es que no se demuestran de la misma manera que la ciencia humana. Sin embargo, como nuestra procedencia es espiritual, y vivimos en un ambiente material se puede hacer comparaciones o analogías usando la ciencia humana. Así y todo, no son exactas.

Lo espiritual es mayor y primero que lo material, aunque se lo niegue, porque lo espiritual es el principio y el fin de todo. En este cuerpo tenemos el obstáculo de la materia que nos impide ver y entender abiertamente lo espiritual. Pero podemos distinguir y comprender muchas cosas del ámbito espiritual por medio del espíritu.

Entonces volviendo a la interpretación de Tertuliano que, en mi opinión, estaba tratando de resolver un problema de incoherencia: la creencia hebrea de que Dios es Uno con lo que le enseñaron de que Jesús era dios. Para mí es obvio que este señor no consideraba como creencia falsa, ni la una ni la otra, pero al ponerla en la balanza de juicio encontraba que había un desequilibrio, algo no encajaba. Si es uno… no puede ser dos o tres, porque aquí en el mundo material o en el espiritual 1 es 1.

A su vez, este proceso de generalización apresurada y de simplificación al poner el rótulo de la Palabra de Dios a todos los libros de las Escrituras, creó una apariencia de unidad en donde en realidad hay tensión. Eso es por la simplificación evidente de la compleja formación de la Biblia. ,

Se presenta como coherente lo que contiene contradicciones internas, evitando enfrentar el problema de fondo. Las Escrituras están formadas por libros diferentes. Escritos por personas sin relación alguna en tiempo, lugar o creencias y con sus propios intereses. Por ejemplo, el sacerdocio hebreo antiguo tenía sus propios intereses y sus escribas redactaban lo que venía de Dios y lo que protegía su bienestar particular. Durante la época de Jeremías los sacerdotes, controlaban el templo, administraban los rituales, los sacrificios y las ofrendas. En pocas palabras tenían autoridad y poder sobre lo sagrado y Jeremías les decía hablando en el Nombre de Dios que el ritual no era parte del Pacto. Eso creaba una gran tensión y confrontación de poder entre sus voces, las del hombre, y la de Dios.

La redacción del libro del Levítico dice rotundamente que Dios ordenó los rituales para ser ofrecidos a perpetuidad. Lo que ocurrió durante la generación de Jeremías fue un choque abierto de poder entre la Voz de Dios y la voz del hombre. Según cuenta el libro del Profeta se decidió seguir la voz del hombre. A eso Dios le llamó producto de su imaginación, y no la Voz de Dios. Los Profetas hablaban la Voz o la Palabra de Dios y chocaba con la voz y los intereses del sacerdocio de la época.

Entonces poner en una misma bolsa todo lo escrito en la Biblia con el rotulo de Palabra de Dios no es solo una generalización apresurada es, también, irresponsabilidad con consecuencias.

Piensen ustedes en pensadores modernos que nacieron dentro de este contexto religioso de que toda la Biblia es la Palabra de Dios perfecta, como Descartes, Spinoza y otros hasta llegar a los más contemporáneos como Jung. Ellos vieron sin duda, incoherencias o creencias que sus mentes les decía eso no es creíble. Eso no es lógico. Eso no puede venir de un Dios perfecto. El hecho es que se convencieron a sí mismos de que ese dios era un producto o invento de la mente humana. Es por eso que creo que Nietzsche en su poema El Loco, reveló algo increíble. Que la religión, también, era culpable del ateísmo moderno.

El resultado final de todo esto es el estancamiento espiritual para el creyente y para el que no cree una prueba más de que dios es hombre o que por lo menos lo inventó. Al alimentarse de una mezcla de trigo y cizaña, no hay crecimiento real, sino creencias religiosas que no transforman al hombre. El trigo, la verdadera Voz de Dios, nos hace crecer y transformar espiritualmente. La cizaña, la palabra del hombre entregada como la Voz de Dios, nos estanca y nos debilita espiritualmente. Esto se hace para confundir y no tener una clara visión por donde seguir. Es el clásico truco del principio mezclar la verdad con la ilusión para que le erremos en el blanco y no logremos nuestro objetivo. Nuestro objetivo es alto. Es poder. Es un poder que nos fue arrebatado por engaño y que podemos recuperarlo nosotros mismos de la forma simple que Dios nos indicó: Volver a restablecer una relación armoniosa con el Creador, comprometernos por medio de una Alianza a seguir su Voz y vivir en integridad. Implica dejar ir el rencor, pedir disculpas y perdonar.

Finalmente, el rótulo de “Palabra de Dios” a todo lo que está en las Escrituras produjo confianza ciega en lugar de búsqueda. Se acepta sin examinar, y al hacerlo, se deja de buscar la verdad.

Al no distinguir las voces, se perdió la capacidad de escuchar la Voz de Dios.

Una de las características de la religión es que es fanática. Esta particularidad, también, se puede encontrar en el futbol o en la política. Y las personas fanáticas son, también, tercas, porque presentan una rigidez cognitiva extrema, creyendo ciegamente poseer una verdad incuestionable. Sin tener la capacidad de cambiar de opinión y aprender de errores cuando esos errores se presentan ante sus ojos como obvios. Al creerse dueños de la verdad absoluta, intentan imponer sus ideas de manera intolerante. Están tan atados a sus creencias y doctrinas que el hecho de cambiar de opinión se percibe como una amenaza personal.

La terquedad relacionada a la religión fue una de las características mencionadas por Dios en las Escrituras. Jeremías la menciona de manera clara. Este libro es el más importante en cuanto a la aclaración de los términos de la Alianza. Donde Dios separa al Ritual de los sacrificios y Holocaustos como parte del Pacto. También les habló de su terquedad al decir: “Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que cada cual anduvo en la terquedad de su malvado corazón.” ¿Y cuál era esa terquedadde la cual hablaba Dios?Fundamentalmente la de no escuchar su Voz y de seguir por donde su imaginación humana, en el orden espiritual, los llevaba. Las voces de los hombres. Que en materia espiritual no pueden enseñar si no proviene de la propia enseñanza de la Fuente. La terquedad fue no cambiar y seguir comiendo la cizaña en vez del trigo como Dios les ofrecía.

La terquedad es una característica humana. Es por eso que dije en la introducción del episodio que cuando la religión no nubla el razonamiento y la lógica podemos pensar libremente, discernir y ver lo que en realidad las Escrituras nos dicen.

Cuando Jesús dijo que sus creencias anulaban la Voz de Dios estaba describiendo un patrón de conducta mental totalmente lógico en un ser humano. Aunque el oyente o el lector no estuviera de acuerdo con mis observaciones, me arriesgo a creer que estaría de acuerdo con que los libros de la Biblia son, las redacciones de muchas diferentes voces, de lugares, tiempos y creencias. La Alta crítica ya comprobó las existencias de diferentes fuentes en su composición. Yo le llamo voces.

En las Escrituras hay incoherencias por las razones mencionadas y porque vienen del hombre. Yo puedo ser incoherente, contradictoria y ambigua en la trasmisión de una idea o creencia porque soy humana, pero no Dios. Las lenguas humanas presentan esas características como propias o inherentes del idioma humano. Eso es descripción científica. Entonces cuando hay contradicción o incoherencias en una idea en las Escrituras estamos presenciando un agregado humano que nuestro discernimiento, si estuviera activo, nos permitiría identificar y reconocer.

Les voy a dar un ejemplo en el libro de Ezequiel. Este profeta es conocido por la declaración de Dios a través de lo que comúnmente llamamos el nuevo nacimiento espiritual.

Siguiendo la lectura y llegando a los capítulos finales del libro (40–48), nos encontramos con una incoherencia importante relacionada con el ritual y la forma de limpieza de faltas. Allí se presenta, bajo su nombre, una restauración de los sacrificios en el templo en un tiempo futuro.

Sin embargo, en el capítulo 18 el mensaje es completamente claro: si la persona se aparta de su mal camino y practica justicia, lo anterior no se le toma en cuenta. Es decir, borrón y cuenta nueva.

El ritual, en cambio, era el sistema de expiación mediante el sacrificio de un animal como sustituto.

Entonces surge una pregunta: si el perdón depende del cambio real de la persona, ¿qué función tiene volver a un sistema de sacrificios?

Ambas ideas no operan bajo la misma lógica. Una elimina la falta por transformación; la otra la cubre mediante un ritual. Y esas voces o fuentes son la profética y la sacerdotal. El hecho de que ambas aparezcan dentro del mismo libro revela que no estamos ante un mensaje uniforme, sino ante voces distintas que se contradicen, aunque estén reunidas bajo un mismo nombre.

Para entenderlo mejor he simplificado todas las voces bíblicas en dos: la Voz de Dios y la voz del hombre. Ningún ser humano puede escuchar dos voces a la misma vez hablándole porque escuchará una y descartará la otra. El cerebro humano no puede procesar conscientemente dos mensajes verbales complejos al mismo tiempo. Eso es ciencia. Es por eso que dije que cuando Jesús les decía que anulaban la Voz de Dios por sus creencias, en realidad Jesús hablaba de una capacidad física nuestra.

Dice la ciencia que cuando dos voces hablan simultáneamente, el cerebro no procesa ambas por igual; utiliza el cambio atencional para alternar rápidamente entre ellas o se enfoca en una mientras ignora parcialmente la otra. La corteza auditiva procesa los sonidos por separado, y el cerebro se sincroniza con una voz para comprender el mensaje, priorizando la atención.

Cuando dos voces hablan simultáneamente, el cerebro utiliza áreas como la corteza auditiva para separar los sonidos y priorizar uno, la voz vislumbrada, mientras ignora el otro o la voz enmascarada. Sin embargo, no procesa ambos mensajes a la vez, sino que invierte la atención entre ellos. Las consecuencias incluyen fatiga cognitiva, bloqueo mental y dificultades para comprender el contenido de los mensajes.

Existe algo llamado, efecto de fiesta de coctel. Que es la capacidad de enfocarse en una sola voz en medio del ruido (como en una fiesta). El cerebro, filtra sonidos en el tálamo y prioriza una señal en la corteza auditiva. Usa la corteza prefrontal para decidir cuál atender. Pero no puede comprender dos discursos distintos simultáneamente. Lo que hace es cambiar rápidamente la atención o bloquear uno de los dos. Esto es exactamente lo que hizo el escritor del libro de los hebreos. Anuló la Voz de los Profetas, que decía de parte de Dios: Yo no les mande ningún ritual como parte del Pacto, y siguió con la del sacerdocio que decía; Dios dijo que el ritual debía ser practicado a perpetuidad. No obstante, el escritor a favor de mantener su argumento, ignoró la orden de perpetuidad. ¿Y por qué el escritor anónimo de los hebreos hizo eso? Para poder mantener así su cordura mental y para poder mantener cierta coherencia en su creencia.

Si intentas escuchar activamente dos conversaciones a la vez, ocurre confusión, pérdida de información y fatiga mental rápida. Le doy otro ejemplo más. Conocí una señora bautista que no creía en el Bautismo del Espíritu Santo a la manera de los carismáticos, tal como cuento el libro de los Hechos. Le pregunté qué pensaba cuando leía el pasaje que lo mencionaba. Me dijo que nada. Para mantener la coherencia de su creencia, esta señora ignoraba el pasaje.

Entonces lo que nos dice la ciencia con respecto a escuchar varias voces al mismo tiempo es lo que ocurre cuando leemos las Escrituras. Escuchamos la Voz de Dios y la del hombre como si fuera una sola. Pero no podemos hacer eso porque es una imposibilidad física para nosotros. Es por eso que seleccionamos lo que apoya nuestra creencia como hizo el escritor de los hebreos y dejamos de lado o ignoramos lo que crea confusión o incoherencia como protección mental.

Por eso Dios nos dijo:

“Vengan a mí con los oídos abiertos.
Escuchen… y encontrarán vida.”
Y aún más:
Entonces oirán detrás de ustedes una voz que dirá:
Este es el camino… síganlo.
La Voz siempre ha estado.

La pregunta es… ¿Cuál estamos escuchando?

La Información Original – Parte 1

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