Cuando el hombre cayó de su estado espiritual porque quiso tomar para sí mismo un atributo que le pertenecía solo a Dios, este es el de saber y juzgar cuál es el mal y cuál es el bien, surgió una especie de rivalidad de poder. Consecuentemente, el hombre edificó su propia religión. Que era como decir: “yo también puedo crear la espiritualidad”. Además, levantó su propio reino y gobierno, no honrando el gobierno de Dios, sino más bien rechazándolo. Estas consecuencias de la desobediencia surgieron primeramente en el ángel transgresor que quiso elevarse más allá del rango y gobierno del Altísimo teniendo su propio gobierno para no estar sometido a la Fuente como resultado codicioso de su fascinación por el poder, el control y el dominio.
Este ser decidió que era lo suficientemente poderoso y capaz para ocupar el sillón y cetro de mando de Dios y desafío su autoridad. Nuestros primeros padres creyeron que podrían obtener la capacidad de juicio de decidir cuál es el bien y cuál es el mal sin el acatamiento a la Voz de Dios. El antiguo pueblo de Israel rechazó el gobierno de Dios pidiendo ser como las demás naciones gobernadas por un hombre y no por Dios. Porque se creyeron sabios en su propia opinión, tal como lo creyó el ángel caído y Adán y Eva.
A la inicial transgresión se le llama la caída porque el hombre cayó de su estado espiritual y creación semejante a Dios. Fuimos creados seres celestiales en nuestro Padre Adán y Eva.
Sin embargo, dice el libro de la Vida de Adán y Eva que Dios sabía lo que el hombre haría, y así una vez salido del jardín, con motivo de su transgresión, los hombres deberían nacer en la tierra. Preferiría que se usara la palabra intuir en vez de saber porque fuimos hechos seres libres y la libertad que tenemos no nos hace 100 por cien predecibles.
Adam y Eva nacieron en ese lugar que llamamos cielo y el Edén era parte del Reino. Estaba ubicado en un parte entre el cielo y la tierra. Dice el libro de Adán y Eva: “Dios plantó el jardín del Edén en la parte oriental de la tierra, en la frontera del mundo hacia el este, más allá de donde sale el sol y donde se encuentra nada más que agua, que abarca todo el mundo, y llega a las fronteras de los cielos.”
Una frontera es la delimitación exacta del territorio de un Estado; zona intermedia entre dos países, franja donde un estado colinda con otro. De modo que el jardín fue puesto por Dios en alguna zona donde si se cruzaba “la frontera” de la tierra se llegaba a algún lugar del Reino o viceversa.
El jardín del Edén estaba plantado en un lugar que tenía frontera con la tierra. En cierta forma se podría decir que el Edén bajaba del cielo a la tierra. Los espíritus caídos no tenían acceso al jardín, pero podían merodear a sus alrededores. La caída ocurrió cuando Eva y Adán saliendo del jardín se encontraron con el ángel transgresor que había poseído una serpiente para poder hablarles sin que le tuvieran miedo. La serpiente era un animal y ningún ser animal, incluyendo a nosotros con este cuerpo físico, tiene acceso al Reino de la luz. No fue en el jardín que sucedió la tragedia de la desobediencia al mandato divino. Además, el mismo libro nos cuenta que Adán y Eva cruzaron la frontera del Edén a la tierra antes de la expulsión.
“Y el Señor dijo a Adán y a Eva: Ustedes han transgredido por su propia y libre voluntad, Después el Señor les dice lo siguiente: y salieron del jardín en el que yo los había colocado.”
Un espíritu de sombras no puede residir en el Reino porque es de luz y el Edén era parte del mismo. En una conversación entre Adán y Eva se menciona que solo existía la luz en el Edén. ¡Oh Eva! Recuerdo que mientras estábamos en el jardín, no conocíamos ni el día ni la noche. Pienso en el Árbol de la Vida, debajo del cual fluía el agua, y que arrojaba sobre nosotros más luz. Recuerdo, ¡Oh Eva!, la tierra del jardín, y el brillo del mismo. En el jardín no había oscuridad, mientras vivíamos en él.”
La oscuridad es la ausencia de la luz de Dios y ocurre cuando hay una transgresión. Además, dicen las Escrituras que Yahveh Dios se paseaba por el jardín para hablar con Adán y Eva. El jardín era una extensión de los dominios de luz de Dios. Adicionalmente, Dios le recriminó a Adán que habían salido del Edén. El Edén los resguardaba de los espíritus de las sombras que ya habitaban en los abismos de la tierra. Estos espíritus no podían entrar en el Edén donde no existe el delito o la oscuridad. La oscuridad es la esencia y manifestación del delito, y el delito es rebelión en contra del gobierno de Dios. El que se somete de voluntad propia a su gobierno y acata sus órdenes tiene luz.
La esencia y manifestación de la luz es la sumisión al gobierno de Dios. Dicho de otra forma, la luz de un individuo mana de la sujeción al gobierno de Dios. La oscuridad surge de un estado en contra. Así como el principio del conocimiento de Dios o su Sabiduría es el respeto o temor a su Palabra, el principio del conocimiento del mal o de las tinieblas es la irreverencia a la misma. Cuando el ángel se rebeló en contra del gobierno de Dios perdió su luz. Se convirtió en oscuridad y fue echado del Reino, donde no existe la oscuridad, a la tierra deshabitada. El ángel transgresor por envidia de la grandeza y estado o posición jerárquica en el reino de la primera pareja creada, planeó hacerlos caer como él había caído.
Las tinieblas son y se originan de la ausencia de la luz de Dios. El ángel caído se convirtió en tinieblas porque Dios le quito su luz o Espíritu que lo iluminaba. El Creador no quiso que nuestro padre Adam y Eva corrieran la misma suerte. Les quitó su luz, pero les dio un cuerpo físico para que pudieran ser salvos de las tinieblas eternas.
La caída de nuestros primeros progenitores no ocurrió porque comieron una fruta. Fue porque desobedecieron la orden de que no lo hicieran y cuando así lo hicieron, siguiendo lo que otra voz les incitaba para que violaran la orden de la Fuente quedaron bajo el dominio del que los tentó, rechazando al mismo tiempo el gobierno de Dios.
En las antiguas leyes de guerra, había una creencia de que la obediencia a otro jefe —por ejemplo, un invasor o conquistador— significaba someterse a su dominio y renunciar a la protección del líder original. Así, al romper la obediencia con Dios y someterse al consejo de la serpiente, la primera pareja humana entró en una “alianza” con un ser opuesto a Dios. En este acto de obediencia hacia el ángel caído, transfirieron su libertad espiritual y su autoridad, entrando en una especie de servidumbre bajo el poder del que obedecieron.
Este concepto también refleja la naturaleza de los pactos en tiempos antiguos, donde una vez que una alianza o lealtad se formaba, era difícil revertirla sin un acto de redención o rescate. Esto le da sentido a la necesidad de una “redención” espiritual: si la humanidad perdió su estatus por obedecer al ángel caído, la restauración requeriría un acto significativo para romper esa alianza. La promesa de redención por medio de la salvación de Dios se encuentra en el libro de la vida de Adán Eva.
El jardín del Edén era un pedazo del cielo de Dios en la tierra. Cuando Dios creo a Adán ya las entidades caídas habitaban en nuestro planeta. Dios le había dicho a Adán que no saliera del jardín, pero lo hicieron. Es allí cuando ocurrió la desobediencia y rechazo al mandato de Dios.
Dice el texto mencionado que “Adán y Eva salieron a la puerta de la cueva, y se dirigieron hacia el jardín. Y a medida que se iban acercando a la puerta occidental, donde Satanás los engañó y se dieron cuenta de que la serpiente se convirtió en el ángel transgresor, lamiendo el polvo y arrastrándose sobre él, con la maldición que Elohim le dio.”
Esta puerta occidental se menciona otra vez como una entrada de la tierra al jardín. Según el texto había tres entradas de la tierra al Edén, la puerta occidental, la del este y la del sur y Dios había plantado el jardín en la parte oriental de la tierra. Los creyentes se imaginan el jardín como un huerto en la tierra sin ningún contacto directo con el Reino debido a la creencia de que Dios hizo al hombre de barro y lo puso allí como un muñequito vivo a cuidarlo y trabajarlo.
El jardín era parte del Reino y el Reino antes de la transgresión tocaba o lindaba con la tierra a través del Edén. Sus entradas fueron selladas porque Dios sabía que el hombre en su estado de rebelión al gobierno de Dios querría y trataría de entrar para desafiar su poder y autoridad. Eso se probó con la construcción de la torre de Babel.
Si nosotros practicamos las acciones del mal la luz interior de nuestros espíritus se va apagando. Mientras más desarrollados y transformados espiritualmente, más luz interior adquirimos y manifestamos. “La lámpara del cuerpo son los ojos. Si miras a otros con ganas de ayudarles, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si con tus ojos los miras con envidia, entonces todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Si la única luz que tienes es la oscuridad, ¡qué horrible oscuridad tendrás!” Esto no es una metáfora. Si practicas las obras de la oscuridad serás oscuridad. Si practicas las obras del bien serás luz.
La transgresión ocurrió fuera del Edén donde el ángel caído habitaba después de su rebelión en contra de Dios. Después de la desobediencia Adán y Eva quisieron volver, pero no pudieron. Cuando perdimos la naturaleza semejante a Dios hubo una alteración en el cuerpo espiritual de Adán y Eva volviéndose físico. La materia tomó control y de allí en adelante las sociedades de la raza humana comenzaron a edificarse sobre la influencia o inclinación hacia ella. Nosotros ahora vivimos en el reino animal y somos parte de él, pero ese no fue el plan de Dios para nosotros. Esta fue la consecuencia de la mala decisión en su pleno estado de libertad que tomaron nuestros primeros ancestros.
Dice el salmo con respecto a la caída y la perdida de nuestro estado semejante a Dios:
Yo digo: “Ustedes son dioses;
son todos hijos del Altísimo.
Pero morirán como simples mortales
y caerán como cualquier otro gobernante”».
Éramos dioses por ser hijos del Altísimo, pero por la caída ahora morimos como simples mortales.
El relato de Adán y Eva cuenta que después de la transgresión estando ya fuera del jardín en una tierra extraña para ellos y viéndole Dios disminuidos al haber perdido su capacidad y poder espiritual les habló. Dios dijo a Adán “Cuando estabas bajo mi control, a todas las criaturas te las había dado, pero después que transgrediste mi mandamiento, todos están en mejor lugar que tú. Elohim habló nuevamente: “Mira, oh Adán, ¡cómo Satanás se ha exaltado! Él te ha privado del estado exaltado como yo, y no ha cumplido su palabra para contigo, para después de todo convertirse en tu enemigo.”
Cuando Dios les quita su brillantez espiritual, que es la que les daba luz, pierden, y perdimos en ellos, el estado enaltecido que nos había dado como sus hijos. Su imagen y semejanza nos fue dada al principio de la creación para hacernos iguales a Él en espíritu. Pero esa igualdad de sublimación era posible y se podía mantener por medio de la subordinación a su poder, porque éramos seres creados.
Es interesante notar aquí la utilización del vocablo “criaturas”.
Aunque por lo general nosotros los humanos la usamos para hacer referencias a hombres y animales, tiene, también, una aplicación más amplia. Dios había dado a su hijo Adán y Eva el gobierno sobre toda criatura creada, como por ejemplo los ángeles, incluyendo los ángeles caídos, y seres celestiales y de todo tipo que el Altísimo pudiera haber creado. Cuando dice que después de la transgresión “Todos están en mejor lugar que tú” no está hablando exclusivamente de la creación animal. Dios no había dado a nadie, antes de la creación de Adán y Eva, la posición jerárquica de mando, subordinada solo a Dios, en su Reino. Además, Dios les había dado la condición divina de ser su imagen. Eso quería decir que era como ver a Dios mismo. Atributo supremo por el cual los ángeles y toda la creación le rendían culto.
El libro de Enoc dice al respecto de otros seres creados por Dios: “Después me llevaron a un sitio cuyos habitantes son como el fuego ardiente, pero cuando desean aparecen como humanos.” Estos seres o criaturas no son los ángeles.
La entidad caída había tomado la exaltación que Dios había dado a Adán porque lo había vencido. Y de estar bajo el dominio gentil de Dios había pasado al cruel y destructor señorío del ángel transgresor. Con respecto al tema de la serpiente hablando a Eva el mismo libro dice que el ángel caído tomó posesión del animal. Como así también bajo que poder había quedado la primera pareja humana después del delito. Explicación que las Escrituras tradicionales no cuenta.
Sin embargo, cuando Adán salió y vio su horrible figura, tuvo miedo de él, y le dijo: “¿Quién eres?” Entonces Satanás respondió y le dijo: “Soy el que se escondió dentro de la serpiente y habló con Eva y la seduje a comer del árbol y a obedecerme, soy el que la envió con discursos engañosos para que fuera a donde tu estabas y comieras también y te apartaras del mandato de Elohim”
También, nos dice que los animales estaban dotados de habla. Una nota al costado pero muy interesante relacionada con lo que dice este relato es que todos los animales menos la jirafa tienen cuerdas vocales. Ese hecho por lo menos alentaría al incrédulo a pensar que podría haber algo de cierto en el relato de que los animales hablaban antes de la transgresión.
Cuenta el relato de la historia de Adán y Eva que los animales eran de una creación inferior a la espiritual de la primera pareja humana. Cuando ocurre la alteración del cuerpo espiritual de Adán y Eva al terrenal Dios les dice que por la transgresión habían venido a ser como los animales. Y en esto los científicos que categorizan al hombre como parte del reino animal están en lo cierto. Para salir del reino animal donde pertenecemos, después de la caída, debemos transformarnos al ser espiritual. Los siguientes son algunos de los pasajes donde se explica que el hombre espiritual se había convertido en un ser animal. En estos dos primeros Adán habla con los ángeles.
“Oh, benditos seres espirituales, que esperan en Elohim, mírenme, soy incapaz de verlos, pero cuando yo estaba en mi antigua naturaleza brillante, podía verlos; canté alabanzas y mi corazón se ponía por encima de ustedes; Pero ahora, que he transgredido, que la naturaleza brillante se ha apartado de mí y he caído en este estado miserable; ya no puedo verlos, y ustedes ya no me sirven como solían hacerlo, pues ahora tengo carne animal.”
Y el ángel dijo a Adán y a Eva, “Elohim me ha enviado a decirles que deben comer, porque ya no tienen fuerzas para continuar, pues si no comen van a morir; ahora tienen carne animal y esta carne no puede subsistir sin alimento ni bebida”
En el siguiente pasaje Adán habla a Dios.
Adán, entonces se levantó en oración y dijo: “Oh Elohim, tú sabes que hemos transgredido en contra tuya, y desde el momento que transgredimos fuimos despojados de nuestra brillante apariencia y nuestro cuerpo se volvió brutal, requiriendo de alimento y bebida, como el animal desea.
Adán y Eva no querían comer ni tomar agua porque querían volver al Edén donde no lo necesitaban porque eran seres espirituales y no materiales. Su cuerpo era entonces diferente y Dios se lo explicó.
Entonces Elohim dijo a Adán, “Mientras ustedes estaban en obediencia a mí y eran como un ángel brillante, no sabían de esta agua. Pero ahora que han transgredido mi mandamiento, no pueden hacer nada sin el agua, pues la necesitan para lavar su cuerpo y hacerlo crecer, por ahora es igual que la de las bestias, y es por falta de agua. “
Entonces la Palabra de Elohim vino a Adán, y le dijo: “¡Oh Adán, ¿por qué tienes este temor y te mantienes en este ayuno? Y ¿Por qué no tuviste temor antes de la transgresión? Pero ahora que vives en esta tierra extraña, tu cuerpo animal no puede sobrevivir sin los alimentos terrenales, pues los necesitas para fortalecerte y restaurar tu energía. Y Elohim retiró Su Palabra de Adán.
La creación original del hombre antes de la caída fue espiritual. Por la trasgresión se convirtió en animal o físico. Esto se explica, también, en el Nuevo Testamento.
1 corintios 2:14
“Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.” Este hombre animal del cual habla el escritor de Corintios es el hombre no redimido. El hombre que todavía no se ha reconciliado con su Creador y Padre. Es por ende el que no sabe, ni puede entender las cosas espirituales porque es completamente terrenal.
El hombre animal, que es el hombre físico, no puede habitar en el Reino. Es por eso que Dios nos dará un cuerpo espiritual como tenían nuestros primeros padres antes de la desobediencia y al hacerlo recuperaremos la imagen y semejanza de Dios que habíamos perdido. Habrá un cielo y una tierra nueva para albergar la creación espiritual y todo será lleno del conocimiento y de la luz de Dios.
El siguiente pasaje indica que hay un fin en el ciclo de tiempos originados por la transgresión. Es el periodo de la muerte física en la humanidad y por ende la manifestación del tiempo. El pasado, presente y futuro existen o se manifestaron como consecuencia de la entrada de la muerte en nosotros. Nos dice que hay un tiempo determinado por Dios para que se cumpla la promesa a Adán de volver al Edén con su descendencia. También, nos dice que viviremos de pie en la tierra hasta que se cumpla el tiempo de Dios. Esto es muy interesante para reflexionar. Por la única razón que estamos de pie en la tierra es porque existe la fuerza de gravedad que nos mantiene en ella. La expresión quiere decir que cuando se cumpla el tiempo, no viviremos de pie sobre la tierra y eso solo podría ocurrir si no somos más seres físicos.
Elohim dijo a Adán, “he ordenado sobre esta tierra, días y años, y tú y tu descendencia vivirán en pie, en ella, hasta que los días y años se cumplan, cuando las Palabras que te crearon, y las que te hicieron salir del jardín, tras tu transgresión, sean pronunciadas. Sí, cuando la Palabra se guarde de nuevo, pasados los cinco días y medio y se vean cumplidos”.
La consumación de este periodo será cuando el hombre, la descendencia de Eva haya aprendido a guardar u obedecer la Palabra de Dios y haya sido transformado a un ser espiritual. Cuando haya aprendido la lección más importante de su existencia terrenal, la obediencia espiritual a Dios, habrá pisado la cabeza a la serpiente y tendrá al mal bajos sus pies. Debe entenderse que, porque todavía habitamos en un cuerpo material que muere, la renovación y transformación es espiritual por el momento. Sin embargo, esa renovación y transformación afecta al cuerpo físico con fortaleza y sanidad.
Cuando el Señor exilió del jardín del Reino a Adán y Eva, los envió a vivir en una cueva que estaba abajo del jardín de Dios. “Entonces Adán y Eva entraron en la cueva, y estaban rezando, en su propia lengua, que para nosotros es desconocida, pero que ellos conocían bien. Y cuando oraban, Adán levantó sus ojos y vio la piedra y el techo de la cueva que les cubría y les impedía ver el cielo y a las criaturas de Elohim; así que se puso a llorar y golpeando con fuerza sobre su pecho, cayó al suelo como muerto.” Esto es interesante porque esta época de Adán y Eva coincide con la de la Edad de Piedra en cuanto a vivienda e indumentaria. Las Escrituras dicen que Dios le hizo ropa de pieles para que se cubrieran. “Y el Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió”.
Piensen ustedes que cuando se escribieron los sucesos que se cuentan en los textos mencionados nada se sabía de las características del hombre de la edad histórica de piedra. Es en esta época donde la ciencia ubica los primeros seres humanos. Se puede entender por deducción de la vivienda e indumentaria que la época en que la primera pareja humana sale del Edén corresponde al paleolítico inferior.
El ángel caído se rebeló en contra de la autoridad de Dios por que pretendió obtener la divinidad de Dios para sí mismo y envidió la posición de gloria en que había puesto a Adán y Eva. Con engaños y mentiras el ángel arrebató a nuestros primeros padres la gloria y el poder que habían recibido de parte de Dios. Adam y Eva no conocían el mal, pero el mal ya existía. Dios les dijo: “Pero el malvado Satanás no mantuvo su fe y no tenía buenas intenciones hacia mí, y a pesar de que yo lo había creado, me consideró inútil, y solicitó la Divinidad para sí mismo; por esto yo lo arrojé del cielo, pues ya no podía permanecer en su primera morada.”
Es por eso que para protegerlos Dios les advirtió de no desobedecer su orden porque la desobediencia desencadenaría un efecto mortal en sus vidas y en la de sus descendientes. Somos seres creados con libertad, pero nuestra única protección en contra del mal es nuestro sometimiento voluntario al gobierno de Dios. La meta, la visión y misión del mal es la de destruirnos completamente.
Lamentablemente, Adán y Eva aprendieron el valor de la obediencia a la Voz de Dios después de haber perdido su cuerpo espiritual de gloria y su increíble posición de poder en la creación de Dios, que era mayor que la de los ángeles. Este largo ciclo de años y días en que Dios encerró a la humanidad, después de la caída, va a terminar cuando en la tierra se obedezca su Palabra como en el cielo. Eso quiere decir que mucho depende de nosotros porque somos seres libres para elegir nuestros destinos.